La alimentación ecológica, y por ende la
biológica u orgánica,
no es una cuestión
política, ni religiosa, ni de sexo o edad, se trata de una cuestión social que nos
atañe y es responsabilidad de todos y cada
uno de nosotros.
Cada vez más personas se interesan por
la alimentación ecológica, y aunque en
España las cifras de consumo sean muy bajas con
respecto al resto de Europa; 0,9% de la
población española y entre 6% y el 15% en
el resto de Europa (según datos del
M.A.R.M. - Ministerio de medio ambiente
y medio rural y marino de 2006), poco a
poco nos preocupamos más, por la
alimentación sana y consciente.
Comer ecológico es vivir sano, y la ganadería y
agricultura ecológica juegan un papel
determinante porque…
- Producen alimentos saludables, ricos en
nutrientes y más sabrosos.
-
Protegen la salud de los agricultores.
- Fertilizan la tierra y frenan la
desertificación.
- Favorecen la retención del agua y no
contaminan los acuíferos.
- Fomentan la biodiversidad.
- Mantienen el hábitat de los animales
silvestres.
- No despilfarran energía.
- Preservan la vida rural y la cultura
campesina.
- Son socialmente más económicos.
- Permiten una verdadera seguridad
alimentaria.
- Impulsan la creación de puestos de trabajo.
- Devuelven al campesino la gestión de
sus tierras, sin dependencias.